SOBRE LA ROPA INTERIOR DE PORFIRIO DÍAZ

Publicado: mayo 13, 2009 en Uncategorized
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PorfirioRev2009LEOPOLDO SILBERMAN

En el Cementerio de Montparnasse, en París, está sepultado don Porfirio Díaz, muerto en 1915. Lejos del suelo que le vio nacer, el ex mandatario descansa entre otras figuras ilustres como Honoré de Balzac, Julio Cortázar, Guy de Maupassant, Charles Baudelaire o Simone de Beauvoir. Sigue, a pesar de los años, en el purgatorio de nuestros héroes, sin reconocérsele merito alguno, o al menos no aquellos que le llevaron a la cima de su carrera militar y política. Aquel que osara regresar sus restos encontraría, quizá, una fuerte crítica por parte de todos aquellos que, como consecuencia del triunfo de la Revolución Mexicana, hallan en la figura de Díaz el origen de todos los males que aquejaban y aquejan a nuestra nación. Mismo fue el caso de Iturbide o Santa Anna en su momento.

Con motivo de la conmemoración del aniversario número 147 de la batalla de Puebla en la que las armas mexicanas se cubrieron de gloria, deberíamos aprovechar para recordar a personajes como Díaz, quien no siempre fue el anciano tapizado de medallas de las imágenes más recurrentes y que alguna vez arriesgó su pellejo, como otros muchos patriotas, por defender al país, por expulsar al invasor que profanó con su planta el suelo mexicano. Ninguna estatua se erigió en su honor, aunque él se dedicó a levantar monumentos a los hombres de la Reforma y la Independencia. El mismo Juárez, de quien aprendiera tanto y con quien hubo tenido un enfrentamiento hacia 1871, recibió su Hemiciclo. Pero no levantó nada para sí. Sólo quedó en proyecto.

Porfirio Díaz Mori nace en Oaxaca en 1830. De cuna humilde, trabaja desde pequeño para ayudar a su madre en la manutención del hogar tras la muerte de su padre, José de la Cruz. Es un joven vivaz que aprende varios oficios, aunque pronto ingresa a las filas del Seminario de su ciudad natal. Ahí recibe la noticia de que el ejército norteamericano ha invadido nuestro país. Porfirio no duda en alistarse para servir en las Guardias Nacionales, aunque no es llamado a combatir. Seducido por las ideas liberales profesadas por el abogado Marcos Pérez, renuncia a ser seminarista para inscribirse en el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca. Quiere ser abogado.

Ahí conocerá a otro hombre que habrá de influir mucho en su formación: Benito Juárez García, ex gobernador del estado y catedrático del Instituto. Los ires y venires de los años siguientes le llevan a apoyar al Plan de Ayutla que buscaba la renuncia de Antonio López de Santa Anna. Al triunfo de los revolucionarios, adquiere su primer puesto público: subprefecto de Ixtlán. Pero sus inquietudes van más allá de lo meramente administrativo y, tras el estallido de la guerra de Reforma, Díaz se une al bando liberal y comienza una trepidante carrera militar, que le ha de llevar a alcanzar el grado de general de brigada en 1861. La lucha llegó a su fin y Porfirio es, por breve tiempo, diputado; no obstante, la noticia de la llegada de la Alianza Tripartita (integrada por Inglaterra, Francia y España) a las costas de Veracruz le hace regresar al ejército, donde encontraba su razón de ser.

Rotas las negociaciones entre mexicanos y franceses, combate a los invasores en las Cumbres de Acultzingo. Es la primera acción de armas de una guerra que habría de durar cinco años. A su lado está su hermano Félix (ex cadete del Colegio Militar), quien habiendo militado en las filas conservadoras, se une a la defensa de la patria. El 5 de mayo de 1862 participa en la batalla de Puebla, bajo el mando de Ignacio Zaragoza. Un año más tarde, caerá junto a la angelópolis tras el terrible sitio que impuso el ejército de Napoleón III. Cae prisionero, escapa. Organiza una guerrilla. Vuelve a caer preso. Se evade una vez más. Hacia 1865 su estrella comienza el ascenso al punto más alto: triunfa en numerosas batallas, destacándose Miahuatlán, La Carbonera y Oaxaca. El 2 de abril de 1867 derrota a Leonardo Márquez en Puebla. Es un héroe, dicen. El tiro de gracia al Imperio lo da Porfirio al tomar el último baluarte de Maximiliano: México. Tras esta acción, y con el triunfo final de Juárez y sus liberales republicanos, Porfirio Díaz ocupa un lugar central en la vida nacional. Muchos se preguntan: ¿y si él gobernara?

Nunca quise, en realidad, hablar de la ropa interior de Porfirio Díaz. Sólo quería acaparar tu atención, lector, para que conocieras un poco más de un mexicano del que has oído hablar en incontables ocasiones, aunque suela darse un lugar más importante a su gobierno, su ambición o sus firmes y polémicas decisiones políticas. Yo no lo juzgo ni lo defiendo; mi único deseo es que tú, lector, lo conozcas un poco más. Esa es la Historia.

Artículo publicado originalmente en la revista CECC COMUNICA, México, CECC, no.55, mayo 2009

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comentarios
  1. lorena dice:

    coincido con el autor de este articulo, ya que la figura de diza ha sido objeto de escarnio por la historia oficial, la que solo deberia dar a conocer los hechos pero jamas juzgar. se olvidan del valiente soldado que lucho en puebla el 5 de mayo del 62. cuando otros huian, solo se recuerda al dictador, pero y con todos sus errores me pregunto no era necesaria esa dictadura, justa no, he dicho necesaria

    • blogbicentenario dice:

      Claro! Además muchas veces se nos olvida que nuestro papel es entender lo que pasó, no hacerla de juez de algo que a fin de cuentas se sale de nuestras manos. Seguiremos haciendo Historia e historia. Gracias por tus comentarios, Lorena.

    • Lunae dice:

      Hola, Sobre tu comentario tengo algo que “aclarar”. En cierta forma el proposito de la Historia Oficial es hacer lo que el estado mande, enseña lo que él quiere. Nació como una historia de unificación cuando la nación estaba completamente “separada” y se necesitaba que los mexicanos se sintieran como tal y orgullosos de su país y de su historia. Tras la victoria de la revolución y con los nuevos estados revolucionarios (después de los 20´s) se pretendía glorificar a los grandes heroes y despreciar a los “villanos”; necesitaban hacer una separación clara de los bandos en su conformación de la historia nacional y además oficial.

  2. José dice:

    Son encomiables algunas de las acciones referidas en tu relato y otras que no se relacionan, pero lo que un mexicano, insignificante en lo objetivo pero ente al fin y al cabo, no le perdona es haber favorecido con su aparato político los privilegios de una oligarquía ramplona y egoista, pasando por encima de los derechos y libertad de una inmensa parte del pueblo. Cualquier parecido con tiempos corrientes es mera coincidencia.

  3. José dice:

    Son encomiables algunas de las acciones referidas en tu relato y otras que no se relacionan, pero lo que un mexicano, insignificante en lo objetivo pero ente al fin y al cabo, no le perdona es haber favorecido con su aparato político los privilegios de una oligarquía ramplona, voraz y egoista, pasando por encima de los derechos y libertad de una inmensa parte del pueblo. Cualquier parecido con tiempos corrientes es mera coincidencia.

    • Lunae dice:

      ¿Por qué insignificante?
      Sobre privilegiar a la oligarquía y pasar sobre los derechos y libertades del pueblo, creo que no ha sido sólo él, podríamos recordar las Reformas de Juaréz, estudiarlas y analizarlas bien y encontraremos algunas “injusticias” para los pueblos indigenas, pero nadie habla de eso, sólo de cómo Días astutamente sacó ventaja, pero ¿hacía dónde iba Juaréz?

  4. José dice:

    Respondo un comentario anterior; me permito y pido disculpas por discrepar. Nunca un régimen político, dictatorial o no, será necesario, ni justo, ni deseable. Creo… Salvo sapientes opiniones que iluminen este pobre cacumen.

  5. Gerardo L. dice:

    Polo Creo dejé mi comentario en tu Facebook y era aquí donde iba, mi opinión es un copi peist del de allá.
    Añado dos fuentes que por contraponerse elevan el grado de “Controversial” que adjudico a Don Porfirio: John Kenneth Turner y James Creelman.

    Por cierto, era muy enamorado, Doña Carmelita Romero prácticamente ya lo conoció viejito y con muucho pasado amatorio.

  6. Gerardo Linares dice:

    Lo más interesante y hasta bonito del estudio en profundidad de la Revolución, se debe a que en realidad es intrincada, compleja y sobretodo muy humana. En este periodo no hubo héroes de bronce ni villanos de lo más maldito, bueno, a Excepción de Victoriano Huerta y gavilla, como Aureliano Blanquet, Manuel Mondragón y Felix Díaz, pero no por estas altas esferas de la traición podríamos decir que un Gral. federal como José Refugio Velasco, ante la derrota de Zacatecas se haya comportado cobardemente o haya traicionado su rango, sus propios ideales y con esto a la patria.

    EStoy de acuerdo en que a Bernardo y Felix, no se les puede llamar revolucionarios, si por el término entendemos a los descamisados que junto con su adelita entraban a la bola buscando la propiedad de la tierra, pero la Revolución no es una, sino que son en realidad varias revoluciones en una, y estos personajes fueron en alguna medida, una suerte de revolución hacia un gobierno que no supo o no pudo aprovechar el momento de su exaltación y por lo tanto cometió graves errores, como dejar a Victoriano Huerta de jefe de la División de Norte o permitir el Gobierno interino de León de la Barra; es decir, Madero no sólo perdonó y amnistió, sino que cometió el erro de querer gobernar junto con los políticos y militares que precisamente acababa de derrotar, en la etapa de la Revolución que por cierto, fué la menos cruenta, la del triunfo de la revolución Maderista.

    Reitero que cada personaje tiene sus pros y muchas contras y esto hace de este periodo rico, emocionante, divertido y muy educativo.

    Yo creo que el Porfiriato le dió a México un periodo de descanso y adelantos, hizo al país más o menos rico y de buen nivel internacional, pero a costa de graves injusticias, fué un respiro , una paz sombría, solo para que después estallara la hecatombe, el plan de los planes, el levantamiento de levantamientos desde la independencia, cercanamente mayor a la de reforma, la primer gran guerra del siglo y con la cual se culmina todo uno siglo anterior de revueltas, alzamientos y caudillos.

    Realtivo a la constitución del 17, verdaderamente trajo grandes cambios progresistas, sobretodo en justicia social, la revolución le dió ese factor social que faltaba a lo que se había progresado ya en el porfiriato y aún después sigue una gran etapa revolucionaria de construcción de instituciones nacionales (SEP, Banco de México, PNR, La autonomía universitaria, etc, etc) si no toda debida a los Sonorenses Obregón y Calles (bien matones eso sí) si auspiciada en sus gobiernos…. Si el PRI no nació del todo corrupto, tenía su razón de ser, pero se engendró nuestra clase política, y… se chingó todo.

  7. Lunae dice:

    Bueno después de comentar en los comentarios(ja) ahondaré más en lo que pienso del escrito. Para empezar se me hizo muy buen rollo lo del título ya que definitivamente es lo que primero se ve y lo que en un principio tiene como fin atrapar al lector. Muchas veces se ponen títulos de lo más aburridos, extensos y hasta cierto puntos algo “pedantes”.
    Sobre Díaz se ha escrito y dicho mucho, algunos lo critican y odian profundamente, otros (la minoría en este país) lo defienden y alaban. Pero creo que el punto debe ser medio, y debe ser sin ignorancia ni subjetividad, sé que esto es casi imposible, pero es lo mejor para comprender y escribir historia.
    Díaz no fue el villano demente y vende patrias que se cree, no fue un santo pero si fue un buen hombre que pese a todo lo malo que se pueda decir hizo grandes cambios por el país, es verdad se aprovechó de muchos y los dejó en ruina, pero no todo lo hizo él. La dictadura no es de un solo hombre, es de todo un grupo de hombres que ven más por su beneficio que por otra cosa.
    Y la Revolución maderista me temo que fue por un lado más una búsqueda del beneficio de unos cuantos que de todo el país.
    Y hablar de la Revolución es un tanto ambiguo porque no hubo una sola revolución, hubieron muchas en toda la republica, no hay que olvidar ni a Zapata ni a Villa.
    Por el momento es todo, no quiero aburrir a nadie y tengo que dormir, mañana hay que madrugar.

  8. Armando Chavarría dice:

    El General Díaz sin duda fue ante todo un patriota. Un hombre que amaba intensamente al país y que hasta en sus últimos días recordó las milpas y los campos de Oaxaca. Que mantuvo a raya los intereses extranjeros y que pacificó al país y logró cimentarle bases económicas. Es totalmente injusto darle el papel de villano, pero lamentablemente la historia la escriben los vencedores y Madero y la “revolución” vencieron.

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